La leyenda de la yerba mate

La leyenda de la yerba mate

 

Música de Jason Shaw  http://freemusicarchive.org/music/Jason_Shaw/

Cuenta una vieja leyenda guaraní que Yasí, la diosa luna, quería visitar la tierra y ver con sus propios ojos todas las maravillas que no podía ver desde lo alto entre la espesura de la selva.

Un día pidió a su amiga, Araí, la diosa nube rosa del atardecer, que la acompañara y juntas bajaron a la tierra convertidas en dos jóvenes hermosas.

Cansadas de recorrer la tierra y maravillarse con todo lo que veían, buscaron un lugar donde descansar. Vieron una cabaña entre los árboles y cuando se dirigían hacia ella para pedir hospitalidad, descubrieron, agazapado, un jaguar acechando en una roca cercana.

Súbitamente, saltó sobre ellas con las zarpas listas para atacar. Al momento, se oyó un silbido y el jaguar cayó atravesado por una flecha.

El salvador era un viejo cazador guaraní que al ver a las jovencitas indefensas, se compadeció y les ofreció su hospitalidad.

Las muchachas aceptaron y lo siguieron hasta la cabaña que habían visto antes. Al entrar, el hombre les presentó a su esposa y a su joven hija, que, sin pensarlo dos veces les ofreció, lo único que les quedaba para comer, una tortita de maíz y para que pudieran descansar mejor les dejaron el mejor sitio de la cabaña para dormir.

Pasaron la noche y a la mañana siguiente, Yasí y Araí agradecieron sinceramente a la familia su hospitalidad y se alejaron.

Una vez en el cielo, Yasí y Araí, no pudieron olvidar su aventura en la tierra ni la generosidad y bondad del cazador y su familia.

Decidieron premiar a su salvador con un valioso regalo para él y su familia.

Cierta noche, regresaron a la tierra y plantaron junto a la cabaña unas semillas celestes, después subieron juntas al cielo y desde ahí Yasí iluminó con su luz el lugar y Araí dejó caer una suave lluvia.

A la mañana habían crecido unos árboles de hojas color verde oscuro con pequeñas flores blancas.
El hombre y su familia, al levantarse, contemplaron asombrados aquellas plantas desconocidas que habían aparecido durante la noche. De repente, un punto brillante del cielo descendió hacia ellos con suavidad y poco a poco fue transformándose en Yasí.

Soy Yasí, la diosa Luna ,les dijó.
He venido a traerles una recompensa por su generosidad.

Esta planta, que llamarán “caá”, nunca permitirá que se sientan solos y desde ahora será para todos los hombres de la región, símbolo de amistad y alimento para beber.
También he determinado que su hija sea la dueña de la planta, por lo que, a partir de ahora, ella vivirá por siempre y nunca perderá su bondad, inocencia y belleza-. Después de mostrarles la manera correcta de secar las hojas y preparar el mate, regresó satisfecha a su puesto en el cielo.

Pasaron muchos años y tras la muerte de sus padres, la hija se convirtió en la deidad cuidadora de la yerba mate, la Caá Yarí, esa hermosa joven pasea entre las plantas, susurrándoles y velando por su crecimiento.

 

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