El león y el ratón

El león y el ratón

Erase una vez y mentira no es, que en una selva lejana tras un largo y aburrido día  el león se tumbó a descansar hasta quedarse dormido.
Un  pequeño ratoncito que lo vio dormir plácidamente salió a comer tranquilamente.

Pero el imprudente ratón pasó muy cerca del león y este lo atrapó de sopetón

¿ Como te atreves a molestarme insignificante ratón. Sabes que mi sueño has perturbado ?

Para que aprendas la lección y como hoy no he probado bocado tú serás devorado

El pobre ratoncito se encontró ante la gran y oscura boca del león

No me comas, te lo suplico ¿ no ves que soy pequeñito?

Se que aunque seas un  león también tienes buen corazón.

Y quizás algún día pueda devolverte el favor.

Ja ja ja,se burló el león

¿Como un ser tan diminuto e insignificante como tú, puede un día ayudar al rey de la selva que soy yo?

Tanto lloró e insistió el pobre ratoncillo que el león, aunque pueda extrañar, decidió dejarlo marchar.

A la mañana siguiente, mientras el león paseaba confiado por la selva, en una trampa cayó y una fuerte red lo atrapó.

El león no dejaba de rugir y su fiero lamento por toda la selva se podía oír.

El ratoncito que lo escuchó gritar, corrió hasta el lugar.

No te preocupes  león, yo te salvaré.

Y el león sin pensárselo dos veces  le  contestó:

Con lo pequeño que eres no lo vas a lograr!

Ñic Ñac, ñic ñac, el ratón no se lo pensó dos veces y la red  empezó a roer.

Un mordisco aquí y otro allí y la red ya se pudo romper.

Y desde ese día en la selva podemos ver un ratón a lomos de un fiero león

De esta aventura quizás podamos aprender a no juzgar a nadie por su tamaño, pequeño y débil como es un ratón puede salvar a un enorme y fiero  león.

Y fueron felices y comieron perdices y a mí me dieron con la puerta en las narices.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *